vestigios de estilo teotihuacano en Bosque de Chapultepec

Los vestigios corresponden a una serie de viviendas prehispánicas, cuya temporalidad corresponde a las fases Tlamimilolpa (225 a 350 d.C.) y Xolalpan (350 a 550 d.C.).

Vestigios de un caserío de más de mil 500 años de antigüedad, cuyos elementos tienen semejanza con el estilo clásico teotihuacano, se hallaron en la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec.

Los vestigios fueron descubiertos por arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia(INAH), inscritos en el proyecto Bosque, Cerro y Castillo de Chapultepec.

De acuerdo con un comunicado de INAH, la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec alojaba material cerámico y vestigios de antiguas estructuras habitacionales, ahora registradas y protegidas por la dependencia.

Las labores de salvamento iniciaron a mediados de enero, coordinados por la arqueóloga Lourdes López Camacho, con el fin de supervisar áreas en las que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) introduciría nuevos sistemas de riego automatizado, y garantizar la debida investigación y protección de los objetos culturales que pudiesen encontrarse.

Según con la también investigadora del Museo Nacional de Historia (MNH) Castillo de Chapultepec, los múltiples recorridos en superficie realizados en las tres secciones del bosque desde 2009, permitieron el registro de diversas zonas con alto potencial arqueológico en el parque urbano.

Los vestigios corresponden a una serie de viviendas prehispánicas de estilo teotihuacano, cuya temporalidad corresponde a las fases Tlamimilolpa (225 a 350 d.C.) y Xolalpan (350 a 550 d.C.) de dicha cultura prehispánica.

Si bien los trabajos en la Segunda Sección del bosque se realizan en tres frentes, dos de éstos concentran la mayor cantidad de hallazgos. Se trata de un par de unidades donde los arqueólogos ubicaron cuadros y rectángulos unidos por muros colindantes, que habrían sido los cimientos de antiguas habitaciones.

Los hallazgos son materiales de cerámica, obsidiana, pizarra, mica, piedra y 11 entierros humanos (nueve de adultos y dos de neonatos) descubiertos por los arqueólogos Ivonne Cruz Sosa, Blanca Copto Gutiérrez, Valeria Aguirre Aldana, Oswaldo Murillo Soto y Natalia Vázquez Cerón, a quienes asisten 16 ayudantes.

Una cantidad menor de materiales, principalmente figurillas y restos de cerámica, se ha fechado para el periodo Preclásico (1500 a.C. a 300 d.C.).

Los arqueólogos resaltaron que pese a la antigüedad de los objetos y al hecho de que algunos se localizaban a menos de 30 centímetros de la superficie, en su mayoría tienen buenas condiciones de conservación. Esto se debe en parte a que la zona no registra grandes cambios a lo largo del tiempo.

“En el caso de los entierros, un problema que encontramos fue que la matriz de tierra de esta sección del bosque y algunos árboles aprovecharon los minerales de los huesos como nutrientes, factor que provocó su deterioro”, dijo Lourdes López.

También se encontró  la colocación de una mojonera porfiriana que se halló recostada cerca de uno de las osamentas, así como la instalación de andadores y de un sistema de riego en la segunda mitad del siglo XX, cuando el bosque no contaba con una poligonal de zona arqueológica.